jueves, 22 de enero de 2015

Pendientes en el tintero

Dibujo de pluma y tintero


Antes de nada...desear un Feliz Año Nuevo a todos los lectores/as del blog.
 
Próximamente dará comienzo la nueva temporada 2015, de hecho, los árbitros ya estamos empezando a recibir los primeros correos para las primeras designaciones. Sin embargo, me quedaba algo en el tintero por comentar del final del año pasado.
 
Se trata del último torneo en el que tuve que actuar como Juez Árbitro, a mediados del pasado mes de noviembre, la 5ª y última prueba del Circuito Provincial de Almería.
 
Es verdad que ha pasado mucho tiempo. En su día no hice la crónica habitual que he hecho en los anteriores campeonatos arbitrados, fundamentalmente porque estaba y, de momento, afortunadamente, sigo estándolo, muy ocupado con mi trabajo como monitor, entrenador de pádel y director de la escuela del club donde estoy trabajando.
 
Tampoco la haré ahora, pero si quiero comentar, aunque sea superficialmente, una desagradable situación que se produjo durante la celebración del citado torneo, ¡y van!..., además cuando no me lo esperaba, ya que el torneo estaba presto a finalizar y todo había ido, hasta el momento, como la seda.
 
Resulta que un sábado por la noche, previo a la final absoluta masculina del día siguiente, la pareja favorita para ganar el torneo se descuelga solicitando un adelanto en el horario previsto para las finales, ya que poco después tenían que disputar otra final en un torneo no federado donde iban a conseguir premio en metálico. Realizadas las consultas pertinentes se les informa que no es posible la modificación horaria que piden. Pues bien, no se les ocurre otra cosa que aparecer al día siguiente, a la hora prevista para la final, y con toda la desfachatez del mundo (por no escribir una auténtica grosería, o un grave insulto, que es lo que mereció su actitud), después de hacer una pantomima de calentamiento y disputar ¡cuatro juegos!, en el mismo tono, abandonar alegando supuesta lesión uno de ellos, recogiendo las cosas y marchándose rápidamente a jugar en el otro torneo. ¡¡Menos mal que casi no había público viendo la final!!
 
Pues para colmo resulta que, debido a la desagradable noticia y el calentón del momento, tuve que aguantar una fuerte discusión con nuestro Delegado Provincial, el cual poco menos que me culpaba a mi de lo sucedido. Menos mal que yo tengo un carácter con, dijéramos, bastante aguante, de lo contrario...no sé que hubiera podido suceder.
 
Conclusión...¡hay que tener mucha "vocación" para ser juez árbitro!